cupA mi modo de ver, en lo absurdo de la asamblea de la CUP se refleja algo como una sabiduría colectiva. Ante un verdadero dilema (un problema imposible de resolver), lxs de la CUP han optado por la vía Bartleby: I would prefer not to, negándose a asumir su fractura ... Por los menos, por el momento.

El  proceso de decisión ya por sí ha sido destacable. Más de 3000 militantes de movimientos sociales y de organizaciones políticas han votado en una asamblea abierta. Ojalá otras fuerzas políticas en Europa tengan tanto espíritu democrático.

El hecho de que la decisión fue (y sigue siendo) tan difícil, tiene que ver con que los argumentos de ambos bandos son bastante razonables. El argumento más sólido por el SÍ es que existen fundamentos para un gobierno transicional en Catalunya:

-         conformación de la república catalana y proceso constituyente
-         programa social con 270 millones de euros
-         ruptura con el gobierno central, es decir, una confrontación abierta con el régimen del 1978

Pero también los argumentos por el NO son obvios: la campaña electoral de la CUP se apoyaba en la no-investidura de Mas. En tiempos de la crisis de representación, es clave reconstruir la credibilidad de lo político. Además es cierto también que hay que ampliar la mayoría social del proceso con personas que nunca aceptarían a Mas. Y finalmente también hay que recordar que el programa social propuesto por JUNTS PEL SI tenía poco que ver con las demandas y expectativas populares.

Sin embargo, hay un argumento clave para inclinarse finalmente por el SÍ. La izquierda estatal (tanto Podemos como IU) siempre ha afirmado que un voto por Mas sería pequeño-burgués y reformista. Nada más falso. El NO llevaría a elecciones en marzo y es cierto que las izquierdas alternativas (En Comú Podem y CUP) quizás podrían convertirse en una fuerza política central. Pero también es cierto que una alianza progresista nunca tendría mayoría. Así se perdería la oportunidad histórica de romper el régimen (posfranquista) del ’78 en su eslabón más débil. Además hay que recordar que la izquierda federal (IU, ICV y Podemos) tampoco hizo nada en 2014, cuando existía la posibilidad de promover un movimiento de desobediencia contra la ilegalización del referendum. En este punto, la izquierda estatal y federal se asemeja a CDC – no le gustan las confrontaciones.

No hay que estar de acuerdo con Lenin, pero estoy convencido que ayer él habría votado por el SÍ. Por una simple razón: generaría más problemas a las clases dominantes. El establishment de CDC no quiere ninguna ruptura pero un proceso catalán lo obligaría. Y por el frente nacional PP-PSOE-Ciudadanos, un proceso constituyente es inadministrable. Con mecanismos democráticos no lo podrían parar. Si la tarea de lxs revolucionarixs es joderles la vida a lxs poderosxs, no habría que perder la oportunidad.


Raul Zelik

 

 

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